Si visitas el Museo de Arte Moderno de New York, eventualmente te cruzarás con la obra Painting Number 2 de Franz Kline, un conjunto de gruesas y caóticas líneas negras sobre un lienzo blanco. Por todos lados verás alguna de las numerosas obras sin título de Mark Rothko, que consisten en diversos rectángulos de color. Y en frente de estas pinturas, inevitablemente habrá visitantes comentando “Bah, un niño podría haber pintado esto”.
A lo cual Angelina Hawley-Dolan y Ellen Winner respondieron: “¿Ah, sí?”
Para su estudio en la revista Psychological Science de Boston, estas dos investigadoras reunieron a 72 estudiantes, 32 de los cuales provenían de la carrera de Artes, y les enseñaron 30 obras de expresionismo abstracto. Cada pintura estaba emparejada con la pintura de un niño, mono, chimpancé, gorila o elefante. Los pares eran seleccionados en función de atributos superficiales, como color, línea, cualidad y tipo de trazo. Se pidió a los estudiantes que eligieran qué pieza les gustaba más y cuál pensaban que estaba mejor lograda como obra de arte.
Los primeros diez pares no estaban atribuidos a nadie (se tacharon las firmas de los autores con Photoshop). Entre los últimos 20 pares, la mitad estaba atribuida a su verdadero autor y la otra mitad, al autor equivocado (por ejemplo, un de Kooning fue atribuido al mono Koko y viceversa).
¿Cómo les fue a los estudiantes? Pues en la mayoría de los casos, tanto los de arte como los de psicología, prefirieron las obras profesionales y las consideraron mejor logradas que las provenientes de niños o animales (entre un 64 y 70%). Sus preferencias resultaron bastante inmunes a las etiquetas, aunque éstas sí tuvieron más incidencia en la elección de los estudiantes de psicología, quienes daban más preferencia a las obras atribuidas a los profesionales (hayan sido etiquetadas correctamente o no)
De este estudio se desprende que, muy probablemente, un mono no pudo haber pintado eso.
Los artistas incluidos fueron: Karel Appel, Gillian Ayres, James Brooks, Elaine de Kooning, Sam Feinstein, Sam Francis, Helen Frankenthaler, Philip Guston, Hans Hoffman, Franz Kline, Morris Louis, Joan Mitchell, Kenzo Okada, Ralph Rosenborg, Mark Rothko, Charles Seliger, Theodoros Stamos, Clyfford Still, Mark Tobey, y Cy Twombly.
Este estudio va en contra de un experimento de Ulrich Kirk, quien descubrió que la gente considera que las pinturas son “más placenteras estéticamente” cuando se las etiqueta como provenientes de una galería famosa en lugar de haber sido generadas por ordenador. Otras anécdotas también han retratado de forma poco halagadora al arte abstracto. La madre del garabatista Freddie Linsky, de 2 años, logró vender la obra de su hijo en circuitos profesionales – incluyendo una mancha de ketchup sobre una silla para niños – a través de Saatchi Online (cabe aclarar que el precio era sólo £20). Para no ser menos, un chimpancé del Congo vendió tres pinturas por £12,000 en una subasta de Bonhams.
Pero ninguna de estas historias involucraba comparaciones entre dos obras. Hawley-Dolan y Winner piensan que justamente utilizando este tipo de juicio, mano-a-mano como quien dice, es la mejor forma de demostrar si la gente puede discriminar entre piezas producidas por los diferentes tipos de pintores.
Cuando se preguntó a los estudiantes por qué eligieron una pieza por sobre la otra, ambos grupos especularon sobre lo que el artista había querido transmitir, o sobre lo que pensaba o sentía en ese momento. Encontraron más indicios de esas intenciones en las piezas profesionales que en las formas aleatorias de los niños y de los animales. Como Hawley-Dolan y Winner escriben:
“La gente sin entrenamiento en el arte visual ve más de lo que cree cuando mira una pintura abstracta expresionista. Pueden sugerir que un niño es capaz de haber producido una obra hecha por un expresionista abstracto reconocido, pero cuando se les fuerza a escoger entre la obra de un niño y la de un maestro como Rothko, tienden a escoger a Rothko, aún cuando la obra está atribuida falsamente a un niño o a un animal. La gente ve la mente detrás del arte.”
Si quieres ponerte a prueba con un test rápido, visita: ¿Artista o mono? de Mikhail Simkin.
Fuentes:
http://blogs.discovermagazine.com/
Matthew Hutson in Psyched! (Published on March 4, 2011)
Referencia: Hawley-Dolan & Winner. 2011. Seeing the Mind Behind the Art: People Can Distinguish Abstract Expressionist Paintings From Highly Similar Paintings by Children, Chimps, Monkeys, and Elephants. http://dx.doi.org/10.1177/0956797611400915


































